Cobijado por el agua tibia del fuentón, perdió el miedo. Tardé
un buen rato en bañarlo; su piel estaba herida por la sarna y sus orejas
rebosaban de garrapatas.
Diez años después, poco queda de esos dos colgajos tristes. Negras por fuera y ocres por dentro, flamean cuando corre. Si no las tuviera en la cabeza, podría pensarse que son alas. Son blandas, tibias, dos retazos de terciopelo. Cuando llego a casa y Batuque me recibe, no puedo evitar tocarlas.
Diez años después, poco queda de esos dos colgajos tristes. Negras por fuera y ocres por dentro, flamean cuando corre. Si no las tuviera en la cabeza, podría pensarse que son alas. Son blandas, tibias, dos retazos de terciopelo. Cuando llego a casa y Batuque me recibe, no puedo evitar tocarlas.
©Mariángeles Abelli Bonardi
En Twitter soy @queenmab1974
Experiencia táctil: TOCAR LAS OREJAS DE MI PERRO
15 de marzo de 2014
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Experiencia táctil: TOCAR LAS OREJAS DE MI PERRO
15 de marzo de 2014
Con este microrrelato participo en "Trabajando con los sentidos 4", la propuesta creativa del blog El Fantasma de la Glorieta. Para ver de qué se trata, hagan clic en http://elfantasmadelaglorieta.blogspot.com.ar/2014/03/trabajando-con-los-sentidos-4.html
| Batuque en el patio de casa |