Estás ante la reja: El jardín de senderos que se bifurcan se abre ante ti. En tu mano hay Un trocito de Cerdeña, esa piedra que aprietas y te hace sentir protegido…
Avanzas con cuidado: Los tramposos Eran viejos conocidos que te dieron desconfianza y prudencia, dos Hábitos inevitables que ahora son parte de ti. Llegas a una encrucijada… ¿Qué dirección tomar? «Un laberinto perdido es algo mágico» – dice Borges en tu mente -. «Es un lugar que se pierde y en el que uno se pierde…»
Perdido por perdido, sigues adelante; no te queda más que avanzar… Buscando el centro, persiguiendo tu Fama diferida, llegas al Final de mito, y entonces, en ese segundo previo a que el Minotauro embista, piensas en ellos, los senderos no tomados, y en esos simultáneos desenlaces donde sigues vivo, recorriendo el laberinto, eligiendo tu propia aventura…
©Mariángeles Abelli Bonardi
Mayo 2026
Con este microrrelato, inspirado en el concepto de IMAGINACIÓN, participé en el concurso de relatos cortos, "Esta Noche Te Cuento".
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