La única constante en nuestra vida es el trastorno, por eso estamos aquí: todos odiamos caer en su trampa.
Algunos temen a los gérmenes y no aguantan el contacto físico: viven lavándose las manos.
Están los que hacen mil comprobaciones y, aún así, no se quedan tranquilos.
Los que no soportan las asimetrías viven ordenando todo, y los que tienen pensamientos intrusivos hacen rumiaciones que darían envidia a las vacas.
Aquí, lejos de burlas y estereotipos, nos exponemos a lo temido:
Hay quienes aguantan, aunque sea unos segundos, un apretón de manos, o resisten el impulso de comprobar y de ordenarlo todo.
Otros se exponen al pensamiento intrusivo sin intentar cancelarlo.
Porque Todos Odiamos Caer, y porque queremos recuperar nuestra vida, aquí estamos: para no seguir en el bucle de nuestra compulsión.
Algunos temen a los gérmenes y no aguantan el contacto físico: viven lavándose las manos.
Están los que hacen mil comprobaciones y, aún así, no se quedan tranquilos.
Los que no soportan las asimetrías viven ordenando todo, y los que tienen pensamientos intrusivos hacen rumiaciones que darían envidia a las vacas.
Aquí, lejos de burlas y estereotipos, nos exponemos a lo temido:
Hay quienes aguantan, aunque sea unos segundos, un apretón de manos, o resisten el impulso de comprobar y de ordenarlo todo.
Otros se exponen al pensamiento intrusivo sin intentar cancelarlo.
Porque Todos Odiamos Caer, y porque queremos recuperar nuestra vida, aquí estamos: para no seguir en el bucle de nuestra compulsión.
©Mariángeles Abelli Bonardi
Julio 2026
Con este microrrelato, inspirado en el concepto de PERTENENCIA, participé en el concurso de relatos cortos, "Esta Noche Te Cuento".
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