viernes, 28 de octubre de 2016

Sucedió en Copenhague


Después de muchos años en el lecho del mar, la estatua se volvió agua, y como el agua, se fue evaporando el recuerdo del príncipe. 
Después de muchos años en la espuma, el alma de la pequeña sirena se posó en la roca. La misma roca que, siglos más tarde, habría de transmutarla en estatua. 


Mariángeles Abelli Bonardi

Foto tomada de Facebook

2 comentarios:

  1. Los grandes sentimientos, si son verdaderos, permanecen de alguna manera y se vuelven leyenda.
    Un abrazo grande, Mariángeles

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    1. ¿Qué responder, amigo ÁNGEL, ante tan hermosa y certera reflexión?

      Decirte que es todo un honor que me leas y mandarte otro abrazo grande... ¡Ahí va!

      Mariángeles

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