Acoso, zancadillas, burlas: la escuela es un campo minado. Mi rabia bulle, pero llegado el momento, me veo incapaz de reaccionar. Los tics aumentan, me retraigo más: no es fácil vivir ni ser el antónimo de mi propio nombre.
Autista: mi persona se reduce a una etiqueta. Mi memoria fija sin esfuerzo todo lo que estudio, y mi boca recita, sin darme siquiera un respiro, todo lo que aprendo.
Acoso, zancadillas, burlas: a diario se repite, incesante, el mismo patrón. Pero ese día, ella rompe el ciclo. «Metéte con alguien de tu tamaño», le dice a mi acosador de turno, devolviéndole el coscorrón. La acaban de sentar conmigo en el último banco y no se parece en nada a mí: pelo rosa, postura erguida, mira a los ojos. «Gracias», le digo, apenas sosteniendo la mirada. Ella responde, simplemente, «Me llamo Victoria».
©Mariángeles Abelli Bonardi
Abril 2026
Con este microrrelato, inspirado en el concepto de CORAJE, participé en el concurso de relatos cortos, "Esta Noche Te Cuento".
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