miércoles, 4 de marzo de 2015

VERANOS EN LA MONTAÑA

Veranos en la montaña (Foto: Mariángeles Abelli Bonardi)

De tan largos, parecían eternos los días; y así queríamos que fueran. Los terminábamos sucios; rendidos pero felices; llenos de tesoros que mostrar al ojo experto y admirado de los grandes: piedras consteladas de mica—seguro talismán en la aventura—, plumas raras, ramitas barbadas de musgo e, incluso, algún huesito que nuestro fantasear convertía en fósil.  
El azul montañoso de la tarde invitaba a explorar. Vara en mano, desafiábamos filosas y frondosas geografías que al final de la tarde derrotaban nuestro empeño; entonces volvíamos, hambrientos y ateridos, a confortarnos con mate y con facturas, convencidos de que las ondas que serpenteaban en el lago no eran tales, que Nahuelito no le iba en zaga a Nessie, y que alguna de esas noches veríamos un OVNI y se cumpliría, por fin, el deseo que nos desvelaba. Aún hoy, casi por costumbre, sigo alistando mi cámara.
                                                                               ©Mariángeles Abelli Bonardi
Marzo 2015


Con este microrrelato participo de "12 por Andalucía", programa integral de la Real Federación Andaluza de Fútbol (RFAF). Si desean saber de qué se trata, hagan clic aquí 

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2 comentarios:

  1. Dan ganas, Mariángeles, de apuntarse, si ello fuera posible, a esos veranos que tan bien describes.
    Una lectura muy grata. Un abrazo

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    1. Yo creo que nada es imposible si uno se lo propone, ÁNGEL; nunca es tarde para embeberse en viajes y paisajes nuevos. Los de la foto y los del texto son los de mi niñez; me alegra que te hayan gustado.

      Otro abrazo para vos, M.

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