Mostrando las entradas con la etiqueta microrrelato antologado. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta microrrelato antologado. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de marzo de 2022

HAIJIN

 

Antes de su experiencia, él los rechazaba todos. Eran meramente conceptuales, faltos de sentimiento, teñidos de una astucia que no casaba con ellos… 

Ella ya gozaba de buena fama entre sus lectores, no obstante, se sentía insatisfecha. Quería que fueran genuinos, que merecieran ese nombre, ¿pero cómo expresarse más genuinamente?

Sintiendo el kimono enguantado, Chiyo se dispuso, una vez más, a escribir sobre el tema que le diera el maestro: esa ave que cantaba toda la noche en vuelo, que era tan difícil de oír y de ver…

Ajena al paso del tiempo, se obligó a pensar… El haiku, como el Zen, aborrece el ego, debe estar libre de todo artificio, y fue entonces, al ver que amanecía y que las paredes de papel habían comenzado a iluminarse, que los versos fluyeron como el agua…

Cuando se los mostró al maestro, él los aceptó inmediatamente: 

“Cuco, cuclillo:

llamándote acá espero; 

y así amanece.” 


©Mariángeles Abelli Bonardi

Neuquén, Patagonia Argentina


Publicado en "8M-2022, Escritoras Latinoamericanas". Para descargar la antología, hagan clic aquí


jueves, 2 de septiembre de 2021

"MARÍA, LA ACRÓBATA" en "Historias a uno y otro lado: Microrrelatos y artes visuales"

 




Editado por Sandra Bianchi y Ana Calvo Revilla en La Tinta del Silencio y con prólogo de Luisa Valenzuela, "Historias a uno y otro lado: Microrrelatos y artes visuales" reúne microrrelatos escritos durante la Suelta de Microrrelatistas que "como una suelta de palomas (...) en lugar de llevar un mensaje debían encontrarlo, o más bien captarlo y reproducirlo en forma de relato"
En estas fotos: la tapa, el prólogo, la pintura de 1936 de Fernand Leger, y mi micro homónimo "María, la acróbata"

Para descargar estas "Historias a uno y otro lado", hagan clic aquí

sábado, 7 de diciembre de 2019

SUYO


Entró a la pieza y abrió las ventanas para que la luz retozara por las paredes. Abrió las puertas empotradas en el muro y sacó todo lo que estaba colgado. Apiló la ropa que ya no era de nadie y la puso en una caja. Antes de cerrarla, llamó a la parroquia y regresó a vaciar los cajones. No pudo desprenderse del rosario.


©Mariángeles Abelli Bonardi
En Twitter soy @queenmab1974

Microrrelato antologado en ESCRITURA FURTIVA (Ruedamares, 2005)

Foto tomada de la web