Con el alma cansada, pendiendo de un hilo,
se sentó en la ventana a esperarlo. “Al tren ya lo perdí, pero a la barca… esa
sí que, por mi vida, no la voy a perder”, se juró la solterona.
©Mariángeles Abelli Bonardi
25 de septiembre de 2015
Con este microrrelato de mi
autoría participé en el Concurso Mensual de Microficciones "Calendario
Microcuentista 2016". La imagen correspondiente al mes de septiembre es de Rosa Delia Guerrero.
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